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     La mama, de la mujer  que no esta en período de lactancia, lejos de ser un órgano inerte se encuentra sometida a una intensa estimulación hormonal, que le confieren un equilibrio estructural y funcional muy dinámico, en el cual se pueden encontrar las causas de muchas de las enfermedades de la mama. Ha pesar de que actualmente se considera la teoría hormonal como uno de los principales factores etiológicos de las enfermedades de la mama, incluyendo al cáncer de mama, debemos mencionar que no se trata en realidad de síndromes o enfermedades endocrinológicas, ya que en la mayor parte de los casos, se trata de cambios en la función, sensibilidad o actividad hormonal, manteniendo niveles normales de todas las hormonas. A pesar de ello, las investigaciones señalan a las hormonas y su actividad sobre las células mamarias, como las principales causantes de los cambios histológicos y funcionales en las enfermedades de la mama.

    Desde el punto de vista práctico, podemos mencionar algunas observaciones que apoyan esta hipótesis:

  • En general, la enfermedad benigna de la mama, como por ejemplo quistes, dolor mamario cíclico y tumores benignos, presentan mejoría después de la menopausia.
  • Los fármacos antagonistas o bloqueantes de los estrógenos (hormona muy activa sobre la mama), producen claramente una disminución de las recidivas del cáncer de mama, y son  utilizados con éxito en el tratamiento a largo plazo de esta enfermedad.
  • Aquellas situaciones en las cuales la mujer se ve sometida a un mayor tiempo de estimulación hormonal, son reconocidas como factores de riesgo para desarrollar cáncer de mama (Ej: menárquia precoz, menopausia tardía, Terapia hormonal de reemplazo, entre otras).

    Las hormonas de mayor interés son:

    1) Estrógeno

    2) Progesterona

    3) Prolactina

    4) Oxitocina.

    5) Gonadotropinas (FSH, LH y hormonas liberadoras)

    6) Hormonas tiroideas (T3, T4 y TSH)

    7) Hormonas del crecimiento


     La prolactina es una hormona fundamental para la producción de leche materna, y por lo tanto es responsable de la principal función de esta glándula. Su efecto se complementa con el de la oxitocina ya que mientras la prolactina favorece la producción de leche materna, la oxitocina favorece su eyección. Por otra parte los estrógenos y la progesterona representan factores importante de crecimiento y multiplicación celular, ya que actúan sobre los acinos y los ductos, favoreciendo su desarrollo durante cada ciclo ovárico.

    La compleja interacción de estas hormonas y el papel que juegan en cada momento del ciclo menstrual y la vida de la mujer, producen cambios fundamentales en la glándula mamaria, indispensables para su función, pero a la vez responsables de alteraciones celulares capaces de evolucionar hacia la enfermedad. Las fluctuaciones en los niveles hormonales durante el ciclo menstrual, el embarazo, los hábitos nutricionales y la administración de medicamentos como los anticonceptivos orales o las hormonas para remplazo hormonal (TRH), producen importantes cambios en la mama, que se traducen con diversas manifestaciones clínicas, como aumento de tamaño, secreción por el pezón, dolor mamario o tumoraciones.

     A modo de conclusión, podemos afirmar que la acción de las hormonas produce cambios en el número y características de las células, lo que finalmente favorece la aparición de poblaciones celulares anormales que dan lugar al cáncer de mama, o bien, a lesiones benignas muy diversas.